Un genio por partida triple

Se cumplen cinco siglos de la muerte de Leonardo da Vinci, el artista florentino que signó el Renacimiento con sus geniales creaciones en la pintura, la arquitectura, la escultura y la ingeniería. El mundo entero le rinde homenaje, especialmente en los diversos lugares que habitó en Italia y Francia.

ORO – FLORENCIA

Leonardo nació a algunos kilómetros de Florencia, exactamente en Anchiano (un suburbio de Vinci) pero es la gran ciudad toscana la que conserva su sello para siempre. Aquí se formó el joven artista, y aquí lo homenajea un museo ubicado en el casco histórico, a solo 200 metros de la catedral de Santa Maria del Fiore. Su sala principal exhibe decenas de maquinarias que se realizaron, a tamaño real, según los proyectos de Leonardo, en tanto otro recinto muestra la reproducción de sus principales obras. No menos interesante es el espacio que evoca los trabajos del genio florentino en materia de anatomía y el estudio del cuerpo humano, que fueron fundamentales para sus trabajos artísticos. Aunque Leonardo dejó Florencia entre varios conflictos, rumbo a Milán y luego Francia, el principal museo de la ciudad -y uno de los más importantes del mundo- le dedicó un merecido salón especial: en la Galleria degli Uffizi hay un ámbito expositivo solo con las obras de juventud leonardianas, desde la Adoración de los Magos que hiciera para la iglesia de San Donato hasta el Bautismo de Cristo que pintara en colaboración con su maestro Andrea Verrocchio. Como si fuera una iglesia, replicando el modelo de los espacios para los cuales esas obras fueron concebidas, las paredes son color gris claro y las obras se cuidan en cajas especiales que ayudan a su conservación y disimulan los cristales que las protegen. Florencia, además, es una obra de arte en sí misma que hay que recorrer para imaginar la ciudad tal como fue en tiempos de Leonardo, en torno a su magnífica catedral y otras basílicas renacentistas.

PLATA -AMBOISE

Sencillamente imperdible, este castillo del Loire fue uno de los últimos escenarios de la vida de Leonardo da Vinci en Francia. En la capilla de San Huberto está la tumba (vacía) del artista, a quien se revive mediante un emotivo espectáculo de luz y sonido, acompañado de muestras ecuestres. Pero la gran huella hay que encontrarla a solo 500 metros: porque allí, en el Clos Lucé, una mansión que fuera del rey Francisco I y su hermana Margarita de Valois, Leonardo pasó los últimos tres años de su vida protegido por el monarca y bajo la sonrisa de la Mona Lisa, cuyo retrato estaba colgado sobre la cama del artista. Tras su muerte, la célebre pintura pasó a manos de Francisco I y es por eso que hoy se encuentra en el Louvre (otro de los lugares que hay que visitar si se sigue el itinerario leonardiano del quinto centenario). La gran casona es ahora un museo donde se exhiben réplicas de las geniales máquinas concebidas por Leonardo, tanto adentro como en los jardines exteriores. Una voz que simula ser la suya sigue al visitante en el recorrido de las diferentes salas, donde es posible interiorizarse sobre numerosos detalles de los trabajos del pintor, arquitecto, ingeniero e investigador que fue un auténtico adelantado a su tiempo.

BRONCE – VINCI

El poblado que dio nombre a Leonardo se levanta a los pies de las colinas del Montalbano, en medio del clásico paisaje de las colinas toscanas, matizadas de plantaciones de olivos y vid. Las murallas que aún lo rodean reciben al visitante con una escultura de Mario Ceroli bautizada L’Uomo di Vinci, una alusión al famoso Hombre Vitruviano que dibujó Leonardo con las proporciones áureas. En Vinci hay al menos tres sitios que evocan al artista: el primero es el museo Leonardiano, repartido en dos sedes, la Palazzina Uzielli y el Castello dei Conti Guidi. Aquí el recuerdo de la genial figura se centra en sus trabajos como arquitecto e ingeniero, con modelos y maquetas de sus creaciones, además de animaciones digitales. También hay que visitar la Biblioteca Leonardiana, donde se conservan en facsímil sus manuscritos y dibujos, y el Museo Ideal Leonardo da Vinci, que completa la compleja imagen de este hombre que supo ser el más representativo de los creadores del Renacimiento. Cerca de Vinci, además, Anchiano es el lugar preciso donde nació Leonardo el 15 de abril de 1452: allí funciona un museo equipado con tecnología multimedia. El recorrido por la antigua granja hoy se divide en la “casa natal”, que presenta una narración audiovisual y un holograma; y la “casa colonica”, una propiedad rural que solía ser alquilada por la familia y que expone actualmente una réplica digital y en alta definición de la Última Cena.

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