Una gran fiesta en Viena

La capital austríaca celebra su gran cita cultural cada primavera, entre mayo y junio, desde mediados del siglo pasado. Música, artes escénicas a cielo abierto, charlas y talleres para descubrir la ciudad bajo el signo de la interacción con la creatividad (y este año con presencia argentina).

Dura cinco semanas y se lo conoce como Wiener Festwochen, el nombre alemán del Festival de Viena. Tradición ya consolidada de la primavera vienesa, se desarrolla a lo largo de cinco semanas entre junio y agosto, desde la primera edición realizada en 1927. Sin embargo, cobró protagonismo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la celebración -interrumpida por el conflicto- se reanudó a partir de 1951: eran los tiempos, que hoy parecen muy lejanos, en que la capital austríaca era aún una ciudad ocupada por las potencias que habían salido victoriosas del largo enfrentamiento.

Desde 1962, tiene el Theater an der Wien como escenario privilegiado, así como los halls E y G del Museumsquartier (MQ), el gran polo cultural y museístico que renovó el atractivo vienés en los últimos años. En cuanto a la gran inauguración, tradicionalmente tiene lugar al aire libre en la explanada frente al Rathaus -el Ayuntamiento- con música del compositor e intérprete de jazz austríaco Werner Pirchner

Para todo público

Los eventos culturales del Festival de Viena intercalan el más alto nivel artístico con la apertura al gran público. Ofrecen así un amplio abanico de teatro internacional, formas y lenguajes del arte contemporáneo. El programa se despliega en una larga serie de conciertos, puestas en escena, performances, instalaciones, lecturas y proyecciones de películas. Además de las nuevas producciones de obras clásicas y de creaciones contemporáneas firmadas por realizadores de nivel internacional, a menudo los artistas se presentan en su lengua materna.

En promedio, el programa comprende unas 40 producciones, con 175 representaciones y 70 conciertos, que cada año atraen a unos 180.000 espectadores.

Este año, la nueva edición del Wiener Festwochen tendrá eje en las artes escénicas contemporáneas, bajo la batuta del belga Christophe Slagmuylder, nuevo intendente del festival. La noche inaugural será el 10 de mayo, con la tradicional fiesta emitida en directo por televisión a numerosos países, y a partir del 11 de mayo en 27 puntos de la ciudad podrán verse expuestas las obras más recientes de 430 artistas de 19 naciones. Se empezará con la novela de cinco horas y media de duración Diamante, del argentino Mariano Pensotti, que será presentada en la Eishalle Donaustadt.

También estará como invitada la estrella del cine francés Isabelle Huppert, que presentará -poco después del estreno en París- Mary said what she said. Otros momentos relevantes de la edición de este año serán The scarlet letter, de Angelica Liddell, basada en la mundialmente famosa novela La letra escarlata; por su parte Krystian Lupas, acompañado de Franz Kafka, se enfrenta a los abismos de la mente humana con su Proceso de cinco horas de duración, y repasa la situación que Polonia atraviesa en la actualidad.

Romeo Castellucci es un invitado habitual del Festival de Viena, adonde vuelve con La vita nuova, una obra de imágenes colosales instaladas en un garaje. A su vez Ersan Mondtag y el actor Benny Claessens Sibylle Bergs están de estreno mundial con el Hass-Tryptychon (El tríptico del odio). En 3 Episodes of Life, el sueco Markus Öhrn ahonda en los casos de abuso que se producen en el ámbito laboral, mientras el director tailandés de cine Apichatpong Weerasethakul muestra su primer proyecto escénico, Fever Room.

Música y danza

Ambas artes se funden en una en la versión que Anne Teresa De Keersmaekers hace de los Conciertos de Brandenburgo de Bach. François Chaignauds y Marie-Pierre Brébants reinterpretan las espirituales melodías de Hildegard von Bingens. El coreógrafo e intérprete Marcelo Evelin saca a ocho bailarines con su obra Matadouro, que interpretarán recorriendo el escenario al ritmo de Franz Schubert.

Además de la música en directo, los lugares en los que se celebrará el Festival de Viena dejan espacio para charlas y talleres. Después de cinco semanas, como ya es tradición la clausura llegará el 15 de junio en las Gösserhallen con una noche de fiesta llena de conciertos, actuaciones y DJ.

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