Wine Travel Awards 2026: los destinos de enoturismo que marcan tendencia

Más allá de Burdeos y Toscana, los enoturistas apuestan por nuevos territorios que combinan tradición, paisaje y experiencias inmersivas.

A pocas semanas de conocerse los ganadores de los Wine Travel Awards, las preferencias del público ya delinean cuáles serán los destinos vinícolas más buscados del próximo año. La votación popular, que antecede al veredicto final del jurado el 1 de mayo, ofrece una radiografía del interés creciente por experiencias enológicas más diversas, alejadas de los circuitos tradicionales.

Viñedos que marcan la pauta del enoturismo

Entre las bodegas más votadas en la categoría de visita obligada aparece en primer lugar Bodega Shumi, ubicada en el corazón de Georgia. El país, con una tradición vitivinícola de más de 8.000 años, conserva métodos ancestrales como las qvevri, tinajas de barro utilizadas para la fermentación y reconocidas por la Unesco. En Shumi, esta técnica convive con un museo del vino y una extensa colección de variedades de vid.

En Italia, Venissa se posiciona como una propuesta singular. Este viñedo amurallado, situado en la laguna veneciana, combina alojamiento boutique con catas centradas en la uva autóctona Dorona, rescatada en la isla.

Desde América Latina, Bodega La Luz del Vino ocupa el tercer lugar. Rodeada por la cordillera de los Andes, la bodega se distingue por trabajar con algunos de los viñedos más antiguos de la región, donde el entorno natural incide directamente en el perfil de sus vinos.

El recorrido continúa en Francia con Champagne Joseph Perrier, una casa fundada en el siglo XIX que mantiene operaciones familiares. Sus visitas incluyen galerías subterráneas de origen galo-romano y degustaciones de distintas cuvées.

España también figura en la selección con Bodega Tío Pepe, referente del jerez. La experiencia integra recorridos guiados y la posibilidad de hospedarse dentro del complejo, adaptado en antiguas viviendas vinculadas a la actividad bodeguera.

Regiones vinícolas en ascenso

En la categoría de región del año, Burgenland encabeza la votación. Su producción, marcada por variedades como el Blaufränkisch y vinos dulces, se complementa con propuestas turísticas alrededor del lago Neusiedl, donde el clima favorece actividades al aire libre entre viñedos.

En segundo lugar se ubica California, consolidada como una de las grandes potencias vitivinícolas. Con miles de bodegas distribuidas entre la costa y los valles interiores, la región mantiene su atractivo histórico tras hitos como el Juicio de París, que posicionó internacionalmente a sus vinos.

El listado incluye también a Sudáfrica, que articula más de veinte rutas del vino a lo largo de su territorio, y a Rumanía, uno de los mayores productores del continente, con una oferta distribuida en regiones como Transilvania y Moldavia. Cierra la selección Valpolicella, reconocida por etiquetas como Amarone, Ripasso y Recioto, que se degustan en entornos cercanos al lago de Garda.

A la espera del fallo final, la votación del público ya perfila una tendencia clara: el enoturismo se expande hacia territorios con identidad propia, donde la experiencia va más allá de la copa e integra historia, paisaje y cultura local.

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