El sur argentino tiene su propio Caribe
En la costa rionegrina existen playas que, por el color del agua, la claridad y el paisaje, sorprenden incluso a viajeros experimentados.
Punta Perdices, la “pileta natural” de Río Negro, está ubicada en el área del Puerto San Antonio Este, a unos 65 kilómetros de Las Grutas. Su principal atractivo aparece con la marea baja, cuando el mar se retira y forma una gran “pileta” natural sin olas, de aguas transparentes y temperaturas que en verano pueden rondar los 23 °C. El fondo de esta laguna “caribeña” está hecho de conchillas blancas que potencian el color del agua. Como contracara de este paisaje inesperado hay que llevar un calzado adecuado para caminar y entrar al mar con comodidad.
Este lugar agreste convoca a familias y veraneantes que buscan un entorno calmo, sin urbanización intensa, en contacto directo con la naturaleza. La biodiversidad es otro de sus puntos fuertes, con presencia cercana de lobos marinos, delfines y aves playeras.
Además del descanso en la playa, Punta Perdices permite realizar kayak, canotaje y paddle surf, actividades ideales para recorrer la costa y pequeñas calas cercanas. También se pueden hacer caminatas cortas por senderos costeros y disfrutar de la gastronomía local en paradores y restaurantes de la zona, especializados en pescados y mariscos.

Los Pocitos, en la Bahía San Blas, es la otra opción. Se encuentra dentro de los límites de la provincia de Buenos Aires, cerca de Carmen de Patagones. Cuenta con playas de arena suave y aguas cristalinas. San Blas es considerado como un pueblo turístico con perfil ecológico, y su identidad está fuertemente ligada al mar y a la producción de ostras. Cada enero se celebra allí el Festival Provincial de la Ostra, un evento que combina gastronomía, actividades culturales y turismo, y que atrae visitantes de distintos puntos del país.
Al igual que en Punta Perdices, las mareas juegan un rol central: en determinados momentos del día, el mar se repliega y deja al descubierto sectores de agua baja y clara que refuerzan la comparación con playas caribeñas.

Por qué se habla de “Caribe Argentino”
El apodo no responde a una estrategia turística formal, sino a la sorpresa de encontrar en el sur del país playas con características poco habituales para su latitud: arena clara, aguas transparentes y tonalidades turquesas, en entornos poco intervenidos. A diferencia del Caribe tradicional, aquí el paisaje es más austero y natural, y la experiencia está marcada por el clima patagónico y la dinámica del mar.




