Rockefeller Center: iniciar el año en el corazón de Nueva York
Ningún lugar refleja mejor la esencia de la temporada que el Rockefeller Center, donde tradición y modernidad se entrelazan para dar vida al invierno en esa parte del mundo.
El protagonista es el Árbol de Navidad, un abeto noruego coronado por la estrella Swarovski, que ilumina la plaza y reúne a visitantes de todo el mundo en un mismo espíritu festivo.
Bajo sus ramas, la magia se traslada a la emblemática pista de hielo The Rink, custodiada por el Prometeo dorado. Patinar aquí sigue siendo un rito que une generaciones y culturas, mientras que este invierno se suman los chalets privados, espacios cálidos y acogedores donde disfrutar de una cena o una copa sin perderse el bullicio de la plaza.
La experiencia se eleva en el Top of the Rock, que estrena el Skylift, una plataforma que permite flotar sobre el horizonte de Manhattan.
Para quienes buscan una conexión con la historia del complejo, la atracción The Beam revive la icónica fotografía de los constructores del Rockefeller, ahora con la ciudad iluminada a los pies de los visitantes.
El cierre del año transforma al centro en un auténtico laberinto de luces, escaparates y propuestas gastronómicas exclusivas. Desde una tarde de compras hasta cenas de autor diseñadas para celebrar lo que viene, cada rincón invita a crear recuerdos inolvidables.
Múltiples celebraciones neoyorquinas permiten experimentar la nostalgia de las tradiciones, que, al mismo tiempo se amoldan a los atractivos que ofrece la ciudad moderna.
Aquí, entre música, risas y luces, se despide un ciclo y se celebra el inicio de otro, en el sitio donde Nueva York brilla con más fuerza.




