Torrecillas, el «otro» glaciar de la Patagonia
En el mapa de los grandes glaciares argentinos, el Glaciar Torrecillas aparece como una alternativa distinta a las clásicas opciones del sur santacruceño.
A diferencia de glaciares más visitados como el Perito Moreno o el Upsala, el Torrecillas no se observa desde pasarelas ni miradores urbanos. Llegar hasta su frente implica caminar y atravesar lagos, senderos y un paisaje que conserva un marcado carácter silvestre.
El Glaciar Torrecillas es un glaciar de circo, es decir, se forma en una depresión de alta montaña y desciende hasta desembocar en la Laguna El Antiguo, un cuerpo de agua de origen glaciar rodeado de paredes de hielo y vegetación nativa. Una de sus particularidades es su sistema dinámico: cuenta con un cuerpo principal y otro secundario que se “regenera” a partir de avalanchas de hielo, alimentando de manera constante la laguna.
Este comportamiento lo convierte en un punto de especial interés científico. Investigadores y especialistas en glaciología lo monitorean desde hace años como indicador del retroceso de los glaciares andinos, asociado al calentamiento global. En ese sentido, Torrecillas funciona como un verdadero testigo ambiental de los cambios climáticos en la Patagonia.
Un entorno menos masificado
El Parque Nacional Los Alerces es uno de los espacios naturales más valiosos del país y, al mismo tiempo, uno de los menos intervenidos por el turismo masivo. Sus lagos de origen glaciar, ríos transparentes y bosques milenarios de alerces crean un marco natural que potencia la experiencia de visitar Torrecillas.
El glaciar se encuentra en una zona de difícil acceso, lo que limita naturalmente la cantidad de visitantes y preserva su carácter prístino. Esa condición lo vuelve especialmente atractivo para quienes buscan una conexión profunda con la naturaleza y una vivencia alejada de los circuitos más concurridos.
Cómo es la visita al Glaciar Torrecillas
El acceso al glaciar se realiza únicamente mediante excursiones organizadas, que parten desde Esquel. El recorrido incluye una navegación por el Lago Menéndez, uno de los lagos más profundos del parque, seguida de un trekking de dificultad media a media-alta hasta el frente del glaciar.
La caminata atraviesa senderos de montaña, sectores de bosque nativo y tramos con desnivel. Por su ubicación, su dinámica y la forma de visitarlo, el Glaciar Torrecillas se consolida como “el otro glaciar” de la Patagonia argentina: menos conocido, más exigente y profundamente ligado al entorno natural que lo rodea. Su valor no reside solo en la espectacularidad del hielo, sino también en el camino para llegar hasta él y en el mensaje ambiental que transmite.




