El mercado global del lujo se vuelca hacia las experiencias

Menos carteras francesas, perfumes italianos o relojes suizos y más viajes auténticos: el mercado mundial del lujo concreta un cambio total de paradigmas.

Un nuevo estudio revela que la élite global está priorizando el hedonismo y las experiencias de alto nivel como los viajes, la gastronomía y el bienestar por encima de la compra de bienes tradicionales como bolsos, joyas o vehículos. Este informe fue elaborado por la consultora Bain and Company, en colaboración con la Fundación Altagamma. 

El lujo pierde clientes, pero no poder adquisitivo y el  año 2025 cerrará finalmente mejor de lo anticipado. Inicialmente se preveía un retroceso del 2 % al 5 %. Sin embargo, el sector enfrenta una contracción en su base de clientes. El número de consumidores del mercado de lujo perdió de «10 a 20 millones de clientes» en 2025, proyectando alcanzar los 340 millones al iniciar el 2026, tras un pico de 400 millones en 2022.

Joëlle de Montgolfier, directora del polo de lujo en Bain and Company, atribuye esta deserción, en parte, al persistente aumento de los precios. Productos que hace una década servían como «puerta de entrada» al lujo, como gafas o artículos de belleza, han visto sus costos elevarse, expulsando a los consumidores menos adinerados. La inflación global reorientó al mismo tiempo los gastos y creó dos niveles bien marcados de consumidores: 

– Clientes aspiracionales. Son aquellos que buscan una dosis de lujo en su vida optan por experiencias más accesibles. Por ejemplo, prefieren visitar un spa o un restaurante gourmet, donde una inversión de 200 o 300 euros les ofrece una experiencia de lujo inmediata, en lugar de gastar ese monto en un artículo cosmético de alta gama.

– Clientes ultra-ricos. La tendencia es global y persistente, afectando incluso al 2 % de la clientela que genera el 45 % del gasto total del sector. Los más adinerados también están desviando sus presupuestos de la adquisición de bienes hacia experiencias transformadoras.

El estudio califica este fenómeno como un «cambio tectónico» que privilegia las experiencias de lujo (como cruceros hoteleros, gastronomía de alto nivel) por sobre los bienes personales tradicionales e incluso la automoción de lujo.

Mientras que el mercado mundial de bienes personales de lujo (joyería, moda, etc.) se espera que permanezca estable o caiga ligeramente (-2 %) con un valor de 358 mil millones de euros en 2025, las categorías de experiencia exhiben un sólido crecimiento:

Los cruceros de lujo crecieron un 10 % este año (mientras las compras de obras de arte cayeron un 9%). La gastronomía de alto nivel creció un 5 % (la venta de vinos y bebidas espirituosas cayó en igual proporción). 

A largo plazo, Bain and Company proyecta que el mercado de bienes personales de lujo crecerá entre un 4 % y un 6 % anualmente durante la próxima década. Sin embargo, el gasto global total en lujo (incluyendo bienes y experiencias) se disparará, estimando alcanzar entre 2,2 y 2,7 billones de euros, confirmando la primacía de las experiencias en el futuro del consumo premium.

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