No es en África: un safari por la provincia más variada de Argentina

Paseos en lancha por lagunas, caminatas por senderos interpretativos y safaris nocturnos hacen de este un destino auténtico e imperdible.

Se trata de uno de los humedales más grandes del mundo y un verdadero santuario de biodiversidad. Sus lagunas, bañados y pastizales forman un ecosistema único que se ha convertido en refugio de especies emblemáticas y en un atractivo turístico de alcance internacional.

Parque Nacional Iberá, en Corrientes, no es solo un destino turístico: es un ejemplo de conservación y de cómo las comunidades locales se integran al desarrollo sostenible. Viajar allí es vivir un safari diferente, sin salir de Argentina, y descubrir que la aventura también puede estar muy cerca.

Se pueden observar yacarés, ciervos de los pantanos, carpinchos y más de 350 especies de aves. Una experiencia de naturaleza pura que acerca el espíritu de un safari africano al corazón de Argentina.

Qué se puede hacer en el Iberá

  • Paseos en lancha por las lagunas, ideales para observar fauna en su hábitat natural.
  • Caminatas por senderos interpretativos, acompañados de guías locales que explican la riqueza del ecosistema.
  • Safaris nocturnos, una experiencia única para descubrir la vida silvestre bajo las estrellas.
  • Turismo comunitario, con propuestas de hospedaje y gastronomía en pueblos cercanos como Colonia Carlos Pellegrini.

La mejor época para visitar el Parque Nacional Iberá

La mejor época para visitar es entre septiembre y abril, cuando el clima es más cálido y la fauna se muestra con mayor actividad. En invierno, las temperaturas bajan, pero el paisaje sigue ofreciendo postales inolvidables.

Rewilding: la naturaleza vuelve a casa

Uno de los aspectos más fascinantes del Iberá es el proyecto de rewilding impulsado por la Fundación Rewilding Argentina. Gracias a este trabajo, especies que habían desaparecido de la región están regresando:

  • El yaguareté, el gran felino americano, fue reintroducido y hoy vuelve a habitar los esteros.
  • El oso hormiguero gigante y el pecarí de collar también forman parte de este proceso de recuperación.

Este esfuerzo convierte al Iberá en un modelo de conservación y turismo sostenible, donde cada visita contribuye a mantener viva la biodiversidad.

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