Skiplagging, la nueva tendencia que irrita a las aerolíneas

Las compañías detestan esta nueva práctica que se generaliza entre los pasajeros y hacen lo posible para frenarlo. ¿En qué consiste? ¿Trae beneficios concretos para el viajero?

Los precios de los pasajes no paran de subir desde el fin de la pandemia. Y también crece el ingenio de los viajeros para cuidar sus ahorros y viajar al mejor costo. Es así que creció con fuerza el skiplagging, que se podría traducir como “saltarse la escala».

Quienes lo practican reservan un vuelo que tiene una o varias escalas, pero desembarcan antes del final de su viaje. Por ejemplo: si un pasajero encuentra un pasaje de Buenos Aires a Atenas con escala y cambio de vuelo en Madrid a un precio más barato que otro directo entre Ezeiza y Barajas, lo compra y concluye su viaje en España, dejando caer el último tramo.

Las compañías aéreas detestan esta práctica y tratan de limitarla, pero sin éxito hasta el momento. En algunos hasta llevaron a sus clientes a las cortes, como ocurrió en Alemania hace unos años. En ese caso, se trataba de una persona que quería viajar de Oslo (Noruega) a Francfort (Alemania) y compró un pasaje hasta Seatle en los Estados Unidos por un monto de 657 euros, en lugar de los 2.769 euros que la empresa le pedía para el vuelo directo Oslo-Francfort. En una primera instancia, la justicia falló a favor del pasajero, pero la empresa apeló.

Ese caso, que había sido muy famoso en su momento en Europa, terminó por confirmar que es casi siempre más barato contratar largos y complicados recorridos que sencillos vuelos directos. Hay que reconocer que el skiplagging existe y se hizo popular porque las empresas aéreas adoptaron estructuras tarifarias que van en ese sentido: a mayor demanda (como es lógico para vuelos directos), precios más elevados. Pero no es la única causa. Las empresas generaron modelos y escalas de negocios para los cuales necesitan crear importantes flujos de pasajeros en sus hubs para reducir costos. Por esto, tratan de captar de varios mercados emisores para redistribuirlos hacia sus destinos finales, vendiendo pasajes compuestos por varios tramos y escalas más o menos largas.

Este tipo de oferta se convirtió incluso en una ganga para los clientes más ahorrativos y que no le temen a largas esperas entre dos aviones. ¿Quién no comprobó que era mucho más económico pasar por México, Bogotá o Toronto, para ir de Buenos Aires a Berlín o Londres? Es así que se difundió al mismo tiempo la práctica del skiplagging, tímidamente antes de la pandemia, y con cada vez más fuerza actualmente en un contexto de incremento de precios.

El cliente ahorra dinero con ese procedimiento, pero la compañía no. Por un lado, vende pasajes a un menor precio y por otro se queda con asientos vacíos que podría haber comercializado y rentabilizado. Por esta razón, las letras chicas de las cláusulas relativas a la compra de pasajes suelen prohibirlo y las empresas hasta se reservan el derecho de cancelar el viaje y suspender la cuenta de pasajero frecuente en caso de haber podido comprobar que el cliente es un skiplagger.

Sin embargo, las tendencias muestran que los actuales frenos no son suficientes y la tentación de cuidar los ahorros es más fuerte. Se notó incluso un fuerte incremento de la práctica durante la temporada alta de verano, que acaba de terminar en el hemisferio norte. Especialmente en los Estados Unidos, donde el fenómeno fue objeto de largas notas en diarios de la importancia del Washington Post.

Con su multitud de conexiones y la integración de los vuelos en la vida diaria de sus ciudadanos, el skiplagging no podía sino prosperar en el norte de las Américas. Siempre y cuando se pueda viajar con un solo bolso de mano, ya que cualquier valija despachada en bodega está encaminada hasta el final del viaje. Desde este punto de vista, el skiplagging genera además un muy grave tema de seguridad… Como también provoca un debate ambiental, ya que los aviones vuelan con menos personas a bordo.

Por más polémico que sea, el skiplagging existe porque las prácticas tarifarias de las compañías lo propician. Están entonces en una posición delicada para terminar de luchar eficientemente contra este fenómeno. Siempre en los Estados Unidos, apareció incluso una plataforma, https://skiplagged.com/ que funciona tanto como motor de búsqueda como OTA y construyó su éxito comercial sobre ese fenómeno.


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