Subir al ícono: la experiencia de visitar el mirador del Obelisco

Desde abril de 2026, el Obelisco de Buenos Aires dejó de ser únicamente un símbolo urbano para convertirse también en un atractivo turístico. 

Por primera vez se habilitó el acceso al interior del Obelisco y la posibilidad de llegar hasta el mirador, una experiencia inédita que combina historia, arquitectura y vistas panorámicas de la ciudad. El recorrido comienza en la base, donde guías especializados cuentan detalles de la construcción realizada en 1936 para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. En apenas 31 días se levantó la estructura de hormigón armado que hoy alcanza los 67,5 metros de altura y que se transformó en punto de encuentro de celebraciones, manifestaciones y postales porteñas.

La subida se realiza en grupos reducidos por cuestiones de seguridad y dura alrededor de 45 minutos. A medida que se avanza, se descubren espacios internos que hasta ahora permanecían ocultos para el público. El tramo final conduce al mirador, desde donde se despliega una vista única de la Avenida 9 de Julio, el Teatro Colón, la Plaza de Mayo y gran parte del centro porteño.

La experiencia se completa con la posibilidad de combinar la visita con otros atractivos cercanos: los teatros y librerías de la Avenida Corrientes, las pizzerías tradicionales o un paseo por Puerto Madero. De este modo, el Obelisco se integra a la oferta turística de Buenos Aires no solo como ícono, sino como protagonista de un recorrido que invita a mirar la ciudad desde otra perspectiva.

Cómo subir al Obelisco
Las entradas se pueden adquirir en el sitio oficial del mirador y también a través de Civitatis, la plataforma internacional de excursiones en español que comercializa la experiencia con reserva online. Los turnos se organizan en franjas horarias y el acceso incluye guía, ascensor interno y tiempo en el mirador para disfrutar de las vistas.

También te podría gustar...